ANIMAS
Cuenta mi abuelita cuando se fue a un velorio de un paisano en mi santa tierra de la comunidad de Cochacalla, ella se fue al servicio higiénico, pero cual servicio higiénico no la que tiene el Presidente Alan García Pérez, tampoco lo que tiene algunos Asentamientos Humanos de Lima los famosos silos.
Allá en esta bella tierra el servicio higiénico son los cuatro vientos, detrás del árbol, o detrás del arbusto y para limpiarse cual papel higiénico perfumado y suave, nada de eso mejor son las piedras o pedazos de tierras solidas llamadas curpas.
Bueno ella estaba haciendo sus necesidades, en eso ve a lo lejos que un hombre se traslada muy rápidamente, ella creía que él también estaba viniendo al velorio.
Pero cuál fue su sorpresa cuando se acercaba mas el hombre no caminaba, se trasladaba en el aire y nada menos era el mismo paisano que estaba tirado en el interior de la casa sobre una mesa, velado por todo los vecinos del lugar.
Cuenta mi abuelita que los pelos de su cabeza se le esponjaron y todo su cuerpo se le enfrió por lo que acababa de ver.
Hasta corto sus deseos de seguir ocupándose y en forma inmediata ingreso al interior de la casa donde vio que los acompañantes seguían platicando, unos reían y otros lloraban al muertito.
Mi Abuelita para cerciorarse nuevamente se acerco al muertito, a quien lo vio con sus ojitos bien cerrados.
Entonces quien era el que caminaba por el aire, un gran misterio por resolver
Allá en esta bella tierra el servicio higiénico son los cuatro vientos, detrás del árbol, o detrás del arbusto y para limpiarse cual papel higiénico perfumado y suave, nada de eso mejor son las piedras o pedazos de tierras solidas llamadas curpas.
Bueno ella estaba haciendo sus necesidades, en eso ve a lo lejos que un hombre se traslada muy rápidamente, ella creía que él también estaba viniendo al velorio.
Pero cuál fue su sorpresa cuando se acercaba mas el hombre no caminaba, se trasladaba en el aire y nada menos era el mismo paisano que estaba tirado en el interior de la casa sobre una mesa, velado por todo los vecinos del lugar.
Cuenta mi abuelita que los pelos de su cabeza se le esponjaron y todo su cuerpo se le enfrió por lo que acababa de ver.
Hasta corto sus deseos de seguir ocupándose y en forma inmediata ingreso al interior de la casa donde vio que los acompañantes seguían platicando, unos reían y otros lloraban al muertito.
Mi Abuelita para cerciorarse nuevamente se acerco al muertito, a quien lo vio con sus ojitos bien cerrados.
Entonces quien era el que caminaba por el aire, un gran misterio por resolver
Comentarios
Publicar un comentario